Verdes campos, fértiles abanicos
de vida floreciente que estallan
en fuegos artificiales de colores
a cada cual más vivo.
Mas allá del cielo azul,
de los prados y las llanuras,
mucho más allá
de lo que nuestros ojos
pueden ver, una belleza extraordinaria
se apodera de todo corazón
que late sobre la tierra.
Los animales
abandonan sus cuevas,
los pequeños brotes
se convierten en seres majestuosos
y nacen los frutos de los árboles.
Frutos rojos, amarillos,
frutos deliciosos y jugosos.
Las mariposas,
ángeles voladores
de intensos colores y las abejas
trabajadoras infatigables
que se posan sobre las flores,
anuncian al mundo que ya llegó
la primavera sembrando la alegría
de un nuevo renacer.
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