La humanidad se extingue,
delirante se ha herido de muerte.
Con la llegada de un nuevo día
de nosotros ya no quedará nada,
ni recuerdos, ni cenizas,
ni huellas de nuestra presencia,
toda nuestra civilización
olvidada en un instante.
La humanidad se extingue,
delirante se ha herido de muerte.
Con la llegada de un nuevo día
de nosotros ya no quedará nada,
ni recuerdos, ni cenizas,
ni huellas de nuestra presencia,
toda nuestra civilización
olvidada en un instante.
Las pesadillas invaden mis noches
como dos guardianas armadas
con lanza y coraza
que me impiden el paso
atravesándome
de arriba a abajo.
Mis peores temores
acuden presurosos
a saludarme, los animales
que me causan fobia también
acuden a la fiesta.
Me pican, me atacan,
trepan por mí
mientras trato de zafarme desesperada
y entonces lucho,
me convierto en una fiera
que saca las garras,
triunfo sobre ellos
y al llegar el alba despierto
descubriendo que por suerte
que todo fue un sueño.
La luz que ilumina las mañanas es la misma para todos, pero nunca será dos veces igual para nosotros. Pre-implantes de un futuro sobreactu...