El delirio de los exhaustos,
presos de la inercia
y el desengaño, esclavos
del capricho ajeno.
Los emperadores del mundo
gobiernan sus tierras, ambiciosos
soberanos sedientos de tiranía,
nefastos huéspedes en casa
de un pueblo amordazado.
Brota libertad, libera
al condenado de sus cadenas;
devuelveles la tierra, empodera
su palabra y haz prevalecer su triunfo
sobre los opresores del pueblo.