La bondad esquiva
el camino oscuro
del egoísmo;
es hermana del amor,
amiga de la sonrisa,
amante de las palabras
benditas, de las que dan ternura
y erizan la piel.
La bondad
es una mano cálida
en el hombro,
una caricia,
un beso de consuelo
en la mejilla,
una mirada cómplice
a escondidas.
La bondad
se entrega sin dudarlo;
desinteresada
te da todo lo que pidas
y nada te quita;
es el agua
que colma tus manos
para llenarlas de vida.