EL BÚNKER
Cuando se abrieron las compuertas el pánico y las dudas se apoderaron de todos. Laura y Michel que habían ejercido como líderes desde el día en que se encerraron bajo tierra, decidieron que había llegado el momento de salir del búnker. A través del cristal que los separaba del exterior, se podía apreciar una neblina que lo cubría todo y cuando ésta se disipó un enorme manto de nieve se extendió ante ellos. Se cubrieron con abundantes capas de ropa y comenzaron a caminar. Temblorosos y con un hambre voraz, se preguntaron como sobrevivirían a esa nueva era glacial cuando un fuerte alud los sepultó. Antes de exhalar su último suspiro Laura se dijo a sí misma: "Nunca debimos salir del búnker".