Hice una madeja con mis miedos
tan grande que ocuparon
todo el espacio permitido.
Invadieron mi tiempo, mis ganas,
arrasaron con la casa, debilitaron
los cimientos y causaron estragos
arrasando con todo a su paso.
Me vacié por completo, solo
un espejismo quedó de la mujer,
apenas un esqueleto sin nombre,
irreconocible y despojada
de todo raciocinio.
¿ Cuanto cuesta recuperar
el equilibrio perdido?
Abrazar de nuevo la vida
con un nuevo yo,
una versión reconstruida
de la mujer que un día existió
en mi interior.
Nuevas ilusiones
y proyectos, energía a raudales,
como si de pronto quisieras
apurar la vida en un segundo,
aprovechar cada minuto
saboreando cada momento
con verdadera pasión.
Alcanzar los sueños
que nunca creíste posibles
y agotar todas las posibilidades
para alcanzar la felicidad.
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