En las escaleras del ático
derramé los besos que no te di;
yo soñaba con el contorno de tus caderas
y tú bailabas distraída
"Cartagenera" de Antonio Machín.
Como un observador atento
descubriendo la anatomía
de los cuerpos
a través de los pliegues de tu ropa.
No sé si alguna vez reparaste en mí
si supiste que éramos dos cuerpos
inconexos unidos por el azar, separados
por unas escaleras donde permanecía
escondido esperando verte pasar.
Nunca te he olvidado,
tu aroma, tu manera de caminar,
quedaron grabados en mi memoria
al igual que nuestros nombres
en aquella escalera del ático
del viejo edificio de mi adolescencia.
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