Somos el uno contra el otro,
amantes de papel, antónimos
emparejados sin elección sintiendo
la ley de la atracción como imanes
que se pegan piel con piel.
Somos dos caras de la misma moneda,
tú la cara y yo la cruz, unidos
a pesar de los tropiezos, esposados
como dos presos sin salida
en una celda para dos
disputándonos la cama
como amantes sin razón.
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