" El mundo de Gomoluta"

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martes, 5 de marzo de 2024

EL SALTO

Estaba solo en la habitación de los espejos azules, esos que tanto miedo le daban cuando era niño, pues en ellos podía ver reflejados a los monstruos de sus pesadillas. En cada nueva visión los monstruos cambiaban de forma e incluso le invitaban a cruzar con ellos al otro lado. Mientras caminaba con la mirada fija en el suelo se percató de la presencia de una sombra que le perseguía sin descanso y se elevaba por encima de él cada vez que alzaba la vista. 

Los murmullos y las risas se multiplicaban en el mundo de los espejos y en sus hombros podía sentir el peso de unas manos frías como la escarcha que lo empujaban hacia delante obligándole a enfrentarse  a sus demonios interiores. Se sentía atrapado en todos los sentidos, como si unos grilletes le oprimiesen las manos y los pies y una cremallera le cerrase la boca; miró su imagen en el espejo y ésta le devolvió una sonrisa mientras su rostro se deformaba convirtiéndose en una caricatura grotesca. Y entonces lo comprendió todo,- la furia que sentía- pudo experimentar un desgarramiento total y corriendo hacia el espejo atravesó el cristal para no regresar jamás. 


martes, 25 de abril de 2023

EL RESTAURANTE

Cuando llegó al restaurante Edelmiro Rodríguez no había visto nunca nada semejante. ¡ Cuanta elegancia!. Las finas copas de cristal, los manteles bordados a mano, el vino a 2000 euros la botella y sobre todo la gente de postín. ¡Qué trajes, qué telas!, ¡Una maravilla!

Edelmiro se sentó en la única mesa en la que no había cartel de reservado y desde allí observaba a los camareros portando espléndidas bandejas rebosantes de suculentos manjares y a los comensales degustándolos entre risas y conversaciones banales.

Uno de los camareros se acercó para tomarle nota. Edelmiro, dubitativo, pidió cordero y un rioja como primer plato.

Sentada en la barra del restaurante se hallaba una mujer de cabello rubio, largo y ondulado. Destacaba entre todas las demás por su belleza y sensualidad. Edelmiro no podía dejar de mirarla, hasta que ella desprendiéndose del cigarrillo que rozaba sus labios le sonrió de una forma arrebatadora.

Cuando se quiso dar cuenta la imponente dama caminaba con paso firme hacia él clavando sus tacones de aguja sobre el parqué, enfundada en un traje de chaqueta que dibujaba una voluptuosa silueta. 

- ¿Tiene fuego caballero?- le preguntó la hermosa mujer de ojos verde aceituna.

- Lo siento señorita, no fumo- murmuró él sin quitarle la vista de encima. 

- ¡Qué pena!, me llamo Verónica, ¿puedo sentarme?- preguntó mientras jugueteaba con su alianza de casada.

A Edelmiro no le dio tiempo a contestar, pues Verónica ya había tomado asiento a su lado, e incapaz de rechazarla se dejó llevar más allá de los límites de la imaginación, guardando para siempre a Verónica en su memoria.

miércoles, 15 de marzo de 2023

UN NUEVO MUNDO

Las escaleras de caracol parecían no tener fin mientras mi cuerpo rodaba como una masa informe; al llegar al suelo un ejército de hombres uniformados de blanco me introdujo en una camioneta con destino a un lugar desconocido. La confusión y el dolor nublaban mi mente hasta que me deje ir sin oponer resistencia. 

Desperté en un hangar lleno de máquinas conectadas a mi cuerpo, mientras un grupo de doctores revisaban informes y de vez en cuando me miraban de reojo. Intenté zafarme de las correas que me sujetaban, pero en cada esfuerzo que hacía por librarme de ellas el cansancio era mayor. Una enfermera con la cara cubierta hasta la nariz me inyectó un tranquilizante que me sumió en un letargo profundo.

No sé cuánto tiempo dormí, pero al recobrar la conciencia solo podía escuchar las voces de los cirujanos hablando sobre la importancia del procedimiento que estaban a punto de llevar a cabo y que sería crucial para la salvación de la humanidad, lo último que pude escuchar fue la voz del anestesista mientras me agradecía mi sacrificio, una vida a cambio de una nueva generacion de humanos genéticamente mejorados.


FIN

La luz que ilumina las mañanas es la misma para todos,  pero nunca será dos veces igual para nosotros.  Pre-implantes de un futuro sobreactu...