Las pesadillas invaden mis noches
como dos guardianas armadas
con lanza y coraza
que me impiden el paso
atravesándome
de arriba a abajo.
Mis peores temores
acuden presurosos
a saludarme, los animales
que me causan fobia también
acuden a la fiesta.
Me pican, me atacan,
trepan por mí
mientras trato de zafarme desesperada
y entonces lucho,
me convierto en una fiera
que saca las garras,
triunfo sobre ellos
y al llegar el alba despierto
descubriendo que por suerte
que todo fue un sueño.