En tu sonrisa liviana
veo la felicidad floreciendo.
Eres el día que despunta
tras una noche oscura,
un bálsamo que cura
y apacigua, suave
como las sábanas
de una cama recién hecha.
La tormenta desaparece
cuando tú llegas, se disipa
porque sabe de tu calma
y tu bravura.
Quisiera tenerte siempre
a mi lado, con tu serenidad
y tu gracia iluminando como un faro
mis noches y mis días.