La bola desesperada rodaba por la mesa sin rumbo fijo, hasta que una mano gigantesca se abalanzó sobre ella y elevándola un par de metros en el aire la colocó en el otro extremo. La bola se lamentaba de su destino, siempre en manos de unos y otros, zarandeada y sin voluntad. Las otras bolas parecían conformes, aceptaban con agrado el papel que les había tocado en suerte; pero ella no estaba dispuesta, se rebelaba y quería nadar contra corriente. Un día como otro cualquiera las grandes manos se volvieron a apoderar de ella y sus compañeras que comenzaron a chocar unas con otras hasta que la bola salió disparada por una ventana abierta y tuvo la oportunidad de escapar. Dirigida por un pequeño y amable pie que la guiaba, pudo alcanzar por fin la libertad y se dispuso a conocer el mundo maravillada por las infinitas posibilidades que se habrían ante ella.
" El mundo de Gomoluta"
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martes, 30 de mayo de 2023
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FIN
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