Pequeña cautiva
no provoques la ira
de quien con recelo
te mira, desdeña
esos ojos que con lástima
te incriminan.
Son jueces de un solo día,
verdugos sin arma
con sentencias vacías.
Son solo brotes débiles
en mitad de un campo
germinado de fuertes semillas.
No permitas
que las malas hierbas
arruinen la belleza
con sus raíces podridas.
Pequeña prisionera
abre la puerta de tu jaula,
solo tú tienes la llave
para huir de parajes inhóspitos
donde abundan las víboras,
solo tú puedes liberarte del veneno
de quien desprecia tu esencia
y te lastima.