Cuando llegues al final
de la escaleras
no olvides mirar hacia abajo.
No dejes de recordar
los escalones que has subido,
los peldaños rotos,
los descansos
para tomar aliento.
Cuando llegues al final
y observes el camino recorrido
no olvides tus primeros pasos,
los tropiezos, el entusiasmo
del progreso.
Cuando llegues al final
de la escalera
y mires hacia atrás
recuerda que eres
el mejor narrador
de tu propia historia.