Querida Elena,
eleva tus brazos
hacia un cielo
colmado de estrellas
para que éstas bendigan
la luz de tu esencia.
Dulce Elena,
tu cabello ensortijado
cayendo sobre tus hombros
te imbuye de una belleza salvaje
y el movimiento de tus pies
te eleva sobre el suelo
con una gracia natural y serena.
Brillante Elena,
llena el espacio de vida
y esparce la alegría
como rayos de luz
en una tarde de verano
como solo sabes hacerlo tú.
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