" El mundo de Gomoluta"

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viernes, 10 de marzo de 2023

EL PATIO

Cuando Elena salió al patio su amante se hallaba tendido sobre un charco de  sangre, a su lado su marido la miraba sudoroso; cuchillo en mano se dirigió hacia ella, mientras ésta aterrorizada echó a correr trancando la puerta tras de sí. Bajó corriendo las escaleras y se torció un pie; cojeando llegó hasta el rellano donde le esperaba su vecina Amalia. 

Amalia estaba lívida y sus ojos la observaban furibunda. Elena intentó acercarse a ella cuando reparó en la sierra mecánica que llevaba entre sus manos. No hay salida posible, pensó mientras escuchaba los pasos de su esposo acercándose y el motor de la sierra sonando tras ella. Se agazapó en el suelo sintiendo las cuchilladas que se hundían en sus costillas mientras la sierra despedazaba cada parte de su cuerpo y su cabeza se zarandeaba como una muñeca de trapo. Sus oídos percibían gritos lejanos y sintió que convulsionaba.

Cuando abrió los ojos Roberto la miraba espantado, la habitación estaba en silencio  y la luz de la mesilla apenas alumbraba. Roberto se dirigió hacia la cocina para coger un vaso de agua mientras Elena permanecía inmóvil tumbada sobre la cama; sólo una llamada de teléfono rompió la calma que reinaba en la estancia. Incorporándose de la cama descolgó el auricular, al otro lado una voz familiar le susurró:

_ Elena, no puedo esperar más, veámonos mañana a las cinco de la tarde, te espero donde siempre, por favor dime que vas a venir, te necesito.

_ Gerardo, he tenido una pesadilla terrible, soñé que yacías muerto en el patio_ y colgó con brusquedad al ver entrar a su marido.

_ Querida, ¿por qué te has levantado?, ¿a quién se le ocurre llamar a estas horas?

_ Amor, era tu jefe_ murmulló Elena con un tono de confusión en su voz.

_ ¿ Y que quería ese cabeza loca?

_ Recordarte la cena de mañana y también que no olvides entregarle el informe de ventas a primera hora.

_ ¡Estupendo!_ dijo Roberto_ Oye, ¿por qué no invitamos a la cena a Amalia?, juraría que está loca por él, ¿no te parece que harían buena pareja?

_ ¡Quizás!, tal vez tengas razón_ asintió Elena y dando un gran bostezo se recostó cerrando los ojos sin poder apartar de su mente la imagen de Gerardo muerto en el patio. 

FIN

La luz que ilumina las mañanas es la misma para todos,  pero nunca será dos veces igual para nosotros.  Pre-implantes de un futuro sobreactu...