De la intemperie
al abismo enloquecido
del deseo,
turbada por vagas ilusiones
tan reales
y vívidas que pareciera
atravesarlas con las puntas de los dedos.
Me precipito por acantilados
de tierras desconocidas, exóticos parajes
llenos de peculiares formas y paradigmas
donde se yerguen imponentes,
llenos de poder, los dioses
que antaño dominaron las pasiones
de la humanidad.