Apoya la maleta,
descansa en la acera
de una calle solitaria.
Cansado,
con los bolsillos vacíos
y el cuerpo atrofiado,
ve a buscar tu casa.
Busca tu cama, comida
y consuelo;
es todo lo que tienes en ésta madrugada.
Mírate al espejo,
no niegues los fracasos
que denotan las ojeras
que recorren unos ojos
acuosos, llenos de marcas.
Túmbate,
solo la noche
puede calmar tus heridas;
espera un mañana,
otra oportunidad,
solo una vez más.