Maldito destino,
cobarde imperfecto
que me hieres
con tus actos despiadados.
Despójate de tu careta
y muéstrame tus cartas
para que juguemos
los dos al mismo juego.
No finjas que no perseguías
mis pasos,
pues yo sí corría
detrás de los tuyos.
Maldito destino,
cobarde imperfecto
que me hieres
con tus actos despiadados.
Despójate de tu careta
y muéstrame tus cartas
para que juguemos
los dos al mismo juego.
No finjas que no perseguías
mis pasos,
pues yo sí corría
detrás de los tuyos.
La luz que ilumina las mañanas es la misma para todos, pero nunca será dos veces igual para nosotros. Pre-implantes de un futuro sobreactu...