Las casas vacías
no saben llorar.
Mis dientes se queman
aunque el fuego
está apagado.
Aristas. Heridas
sin nombre
en las paredes
del hogar.
Las casas vacías
no saben llorar.
Mis dientes se queman
aunque el fuego
está apagado.
Aristas. Heridas
sin nombre
en las paredes
del hogar.
La bondad esquiva
el camino oscuro
del egoísmo;
es hermana del amor,
amiga de la sonrisa,
amante de las palabras
benditas, de las que dan ternura
y erizan la piel.
La bondad
es una mano cálida
en el hombro,
una caricia,
un beso de consuelo
en la mejilla,
una mirada cómplice
a escondidas.
La bondad
se entrega sin dudarlo;
desinteresada
te da todo lo que pidas
y nada te quita;
es el agua
que colma tus manos
para llenarlas de vida.
Busco un equilibrio
entre mis deseos y la realidad,
que se vuelve frágil e inestable
cuando la intento moldear.
Se me escurre,
no la puedo sujetar
y una vez rotas las riendas
todo se transforma en caos.
En él confluyen la pasión
y la imperiosa necesidad de vivir
fuera de las reglas, de lo encorsetado
y lo correcto.
Nadar a contracorriente,
saltar todos los puentes
sin mirar hacia abajo,
lanzarte contra las olas
empapándote de su fuerza,
amar el caos hasta quedar sin aliento.
Siempre queda un día menos
para llegar al punto de encuentro.
Siempre queda un día menos
para agotar al contrario
y que desista en su empeño.
Siempre queda un día menos
para que el mundo se haga pedazos
entre mis manos.
Siempre queda un día menos
para que estalle el polvorín
en mi frente.
Siempre queda un día menos
para que llegue el final
de estos versos.
Había un garbancito
regordete y chiquitito
que rodando por la alacena
se coló por un huequito.
Otro hermano le siguió
rodando como canicas
hasta la boca de un dragón.
El dragón que era un glotón
se los tragó de un bocado
y los pobres garbancitos
asustados
hicieron un nido
en el estómago
del tremendo comilón.
Al dragón le picó
la garganta y un estornudo
los salvó, expulsándolos
como dos cohetes
hacia el espacio exterior.
La luz que ilumina las mañanas es la misma para todos, pero nunca será dos veces igual para nosotros. Pre-implantes de un futuro sobreactu...