Los nudos bien atados
oprimiendo la garganta;
amarrada la lengua
para que las palabras
no escapen.
El pensamiento
huye en busca
de un refugio seguro
para que no lo destierren
al mundo de las mentes
sin raciocinio, un páramo tenebroso
donde el ingenio está prohibido.
El pensamiento
se ha liberado,
es un fugitivo
sin cadenas ni estribos
alcanzando el paraíso
de la palabras libres.