Nunca se ha perdido nada
donde encontramos nuevas batallas
para librar con entusiasmo.
Recuperemos las viejas consignas,
las condenadas al olvido
e inventemos otras nuevas
acordes con los nuevos tiempos
del individuo renacido.
Sanemos las viejas heridas
que todavía sangran
bajo cada continente
y en cada corazón;
en el corazón del viejo, del niño,
del soldado herido y de los pueblos
agraviados bajo el peso de la historia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario