La luz que ilumina las mañanas
es la misma para todos,
pero nunca será dos veces igual
para nosotros.
Pre-implantes de un futuro
sobreactuado sobre el suelo
del parquet.
¿Cuántos saltos nos sobran
para llenar el límite del vacío?
Me dejaría arrancar el corazón
por un último paseo, una caricia
casi extinta, el recuerdo
de un beso.
Todavía hay resquicio para la vida,
sin embargo estad atentos,
la muerte espera, siempre
agazapada
en las esquinas.
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