" El mundo de Gomoluta"

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lunes, 13 de marzo de 2023

ASOCIACIÓN DE CABEZAS PERDIDAS

La cabeza estaba sobre la mesa, con gesto fruncido y llena de indignación le dijo a su secretario:

_¡Anselmo, póngame de inmediato con la oficina de "Verdugos entidad asociada"!

_ Si Don pancracio, como usted mande.

Tras varios tonos de llamada, una voz de mujer respondió al otro lado del teléfono:

_ Bienvenido, está usted hablando con " Verdugos entidad asociada". Le recordamos que está conversación está siendo grabada, si no desea escuchar nuestra política de protección de datos diga no.

_¡ No!- dijo la cabeza de Pancracio con impaciencia.

_ Si desea usted hablar con información general pulse 1, si quiere hablar con el departamento de cabezas y cuerpos extraviados pulse 2, si lo que desea es hablar con la subsecretaría general de Verdugos pulse 3, para cualquier otra información manténgase a la espera, uno de nuestros operadores le atenderá en breve.

Y pancracio espero y espero hasta que los ojos casi se le salieron de las órbitas, cuando por fin un operador le contesto:

_ Le atiende Adriano, exponga brevemente el motivo de su llamada.

_ Estoy muy descontento, el martes pasado uno de sus verdugos cortó mal mi cabeza, fíjese usted que me dejó sin papada y para colmo de todo han extraviado mi cuerpo, con la falta que me hace.

_ Entiendo señor, le indico que debe acudir a nuestras oficinas y poner una reclamación por escrito_ dijo el operador.

_¡ Pero no oye que solo tengo la cabeza, como hago la reclamación sino me devuelven mi cuerpo!

_ Para la recuperación de cuerpos perdidos debe contactar con el departamento de cabezas y cuerpos extraviados, espere unos minutos le pasaré con el otro departamento.

La cabeza de Don Pancracio harta de tanta pamplina le pidió a su secretario que despegase el auricular de su oreja y colgase el teléfono. Pancracio rojo de la ira le dijo al pobre y paciente Anselmo:

_ ¡Elevaremos una queja al colegio oficial de verdugos, se van a enterar de quién soy yo!- y mientras dictaba la carta pensó_ ¡Malditos burócratas, yo también tendría que haber sido verdugo!.

Semanas después Don Pancracio recibió un cuerpo, no era el suyo, pero tampoco estaba mal, es más, casi era mejor que el anterior. Pancracio pegó el nuevo cuerpo a su cabeza y mirándose al espejo se dijo a sí mismo:

_ !Qué presencia, estoy soberbio!- y muy satisfecho con su nuevo cuerpo se quedó.


FIN

La luz que ilumina las mañanas es la misma para todos,  pero nunca será dos veces igual para nosotros.  Pre-implantes de un futuro sobreactu...