Todos los grillos lloran,
lloran al alba
y no saben la razón.
Lágrimas involuntarias,
el equilibrio perdido
entre la confusión
y la locura.
La pena apaga su canto
como el agua extingue
al fuego y su brillo
se desluce transformándose
en un objeto opaco.
¿Cuándo los grillos
de desvanezcan
para siempre
sin dejar rastro,
puedo irme con ellos?