Si fui niña alguna vez, ya lo olvidé.
Mi infancia
triturada y rota,
enterrada bajo pesadas losas,
quedó sellada para siempre
con un simple adiós.
Si fui niña alguna vez, ya lo olvidé.
Mi infancia
triturada y rota,
enterrada bajo pesadas losas,
quedó sellada para siempre
con un simple adiós.
La luz que ilumina las mañanas es la misma para todos, pero nunca será dos veces igual para nosotros. Pre-implantes de un futuro sobreactu...