En las casas palaciegas
de lámparas de araña
tras las inmensas alfombras
y las puertas labradas
se esconden secretos
de un pasado turbio
bañado en la sangre
de los inocentes caídos.
Las paredes maldicen
la sangre derramada
y se hacen eco
de las últimas palabras
de los muertos, como lúgubres
resonancias repetidas
a lo largo de los siglos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario