Hastío, cansancio, eso siento
al intentar forcejear con los dardos
que me lanza la vida.
A veces no sirve de nada intentarlo,
perder tus energías, agotarte sin razón,
al final terminas como un limón exprimido,
amarillo en su apariencia y hueco por dentro.
Quizás sería mejor dejar que los camiones
pasasen por encima sin oponer resistencia,
dejar que pasen por encima, que la mole
te aplaste cuanto antes y luego se marche
para permitirte un leve paréntesis de descanso.
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