Melancolía,
un esbozo estrujado
de lo que pudo haber sido.
Lamentos opacos
que chocan con realidades
empañadas en barro, rechazadas,
pensamientos frustrantes y obsesivos
que se convierten en compañía
de una mente paralizada, fatigada
de tantos intentos irrealizables.
Pensamientos que te asaltan
en cualquier esquina
y se convierten en dudas monstruosas
que desdibujan tu moral, la aniquilan.
Te conviertes en un ser extraño y ajeno
para ti misma, ya no te reconoces,
te temes a ti misma, tus obsesiones
te asustan y temes perder el control.
Vives manteniéndote siempre alerta,
siempre vigilante de las imágenes
inquietantes que te acechan,
aunque no hayan sido invitadas
a invadir tu integridad y tu vida.
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