No quiero perder la razón
ni endeudarme con la muerte.
Como un animal de cuatro cabezas
agonizo herida esperando el tiro de gracia.
Mis heridas son mares teñidos de rojo
que se abren en zigzag
y explota en ellas la carne de un gigante
enloquecido
dominado por su naturaleza animal.
Esa fiera a punto de expirar no da tregua
y lucha hasta el final a pesar de su agonía
con las garras afiladas, dispuesta a propinar
el último zarpazo aunque la victoria
sea su parada definitiva.
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