Llévame contigo
donde no recuerden mi nombre,
a un lugar deshabitado
donde pueda perderme
en la espesura
y ser olvidada por todos.
No importa si vamos al desierto,
donde los oasis
serían nuestro paraíso particular,
tal vez puedas llevarme a los confines
del mundo, allí donde el hielo perpetuo
reina sin adversario.
Llévame a cualquier lugar
en el que impere el silencio,
para que pueda despejar mi mente
tan cansada y vencida
de librar batallas estériles.
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