¿Cómo nos sentimos
ante la desgracia del otro?,
¿nos causa indiferencia
el dolor ajeno?
Podemos ignorar el miedo,
el hambre, la desesperación,
también vendarnos los ojos
y caminar por la calle
ignorando al que duerme
al raso en cualquier portal.
Podemos adormecer
la empatía
y abrazar la frialdad
como parte de nuestro proceder.
¿Pero cual será el precio a pagar?
No hay comentarios:
Publicar un comentario