Una noche lluviosa,
unas cuantas copas de más.
La ropa y los libros
esparcidos sobre el suelo
y nosotros dormidos, tumbados
en el sofá
con las manos
rozándose en la oscuridad.
El amor
consumido en segundos
entre besos melódicos
con los cuerpos temblorosos
y la ternura
soplando en los oídos
de los amantes,
amantes soñando
bajo la cálida luz
de una vela.
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