Entre tu brazos extendidos
encontré infinitas formas de amar
y descubrí sentimientos desgarradores
que hicieron temblar los cimientos de casas
y fortalezas imposibles de derribar.
Te amé en el silencio de las noches
destinadas a forjar nuestros lazos,
también en los días sombríos
donde la tormenta anuncia su llegada;
te amé en el júbilo de nuestros días gloriosos
donde la dicha y la pasión eran la insignia
de nuestra historia de amor inacabada.
Entre tus brazos me convertí en barro
y con las palmas de tus manos
diste forma a una venus colmada de deseo,
inundada en la ternura de tus besos y abrazos.
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