La soledad suele ser en ocasiones una buena compañera. Te aleja de quien te hiere conectándote con tus propias necesidades y es sabia consejera en momentos de duda. Elegir momentos a solas es beneficioso para nuestra salud mental, deshacernos de las cargas que llevamos arrastrando durante largo tiempo y que nos alejan de quienes somos en realidad. Soltar lastre, liberarse de lo innecesario, de todo aquello que nos impide avanzar.
Estar a solas con nosotros mismos es una elección necesaria para cerrar ciclos y finalizar etapas de tu vida que en vez de sumar, te perjudican. Si llenamos demasiado la maleta puede que sea hora de empezar a vaciarla.
Se necesita distancia y tiempo para comprender, procesar y asimilar los acontecimientos que suceden a nuestro alrededor y que afectan nuestra vida, para que los sentimientos que nos producen no sean tan intensos que nos hagan explotar emocionalmente.
Igualmente son necesarias la distancia y la recuperación de nuestro espacio personal para reconstruirnos y encauzar nuestro proyecto vital, redescubrir quienes somos y lo que queremos, como también que y a quienes debemos dejar atrás para poder continuar nuestro camino.
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