Así es la vida
un alfiler punzante
que te atraviesa
en un instante
y provoca una fugaz
sensación de placer y dolor;
un chasquido, destellos
que se evaporan ante tus ojos.
La vida no espera,
se consume
sin saberlo
a cada paso.
Así es la vida
un alfiler punzante
que te atraviesa
en un instante
y provoca una fugaz
sensación de placer y dolor;
un chasquido, destellos
que se evaporan ante tus ojos.
La vida no espera,
se consume
sin saberlo
a cada paso.
Solo una vez,
bajo el dintel de la puerta
me asomé para observar
como caía la luz sobre el salón.
En las horas muertas
la estancia se incendia
bajo el sol de media tarde,
la chimenea aviva el calor,
las paredes se cubren de formas curiosas
y juegos de luces;
me siento en la escalera
esperando que caiga la noche
Y culmine el espectáculo
ardiente y colorido
que toma forma en el salón.
Los peldaños de la escalera
crujen como huesos
que se rompen,
el chasquido interrumpe
el agradable silencio
que habita en la habitación vacía
perturbando el cálido resplandor
del salón cuando muere la tarde.
Busco un equilibrio
entre mis deseos y la realidad,
que se vuelve frágil e inestable
cuando la intento moldear.
Se me escurre,
no la puedo sujetar
y una vez rotas las riendas
todo se transforma en caos.
En él confluyen la pasión
y la imperiosa necesidad de vivir
fuera de las reglas, de lo encorsetado
y lo correcto.
Nadar a contracorriente,
saltar todos los puentes
sin mirar hacia abajo,
lanzarte contra las olas
empapándote de su fuerza,
amar el caos hasta quedar sin aliento.
El mar devora peces y cabezas de medusa,
galeones inundados de tesoros
y seres mitológicos
guardados en el imaginario colectivo,
alimentando las fantasías de los hombres
y mujeres que caminan por sus orillas.
Colosal e infinito,
grandioso y devastador,
evoca su poder
desde los fondos marinos
albergando la vida primitiva,
origen de toda existencia.
La vida es una sucesión de capítulos inacabados,
una verdad incómoda a la que debemos hacerle frente.
Altas expectativas y deseos destruidos
que acaban cumpliendo condena
en el pozo de la frustración.
Tener la llave en tu poder es esencial
para abrir todas las puertas a tu alcance.
Atraviesa el umbral,
no te detengas ante los obstáculos,
salta los baches y las piedras,
acude a la llamada:
todo te espera al otro lado.
Permanecí demasiado tiempo
en el lugar equivocado.
Las dudas,
los miedos
y mis pies
me impedían abandonarlo.
Acabé contaminada
por mis inseguridades,
anclada en el autocastigo
y la dependencia.
Estaba deshecha,
desconectada de mis verdaderos
propósitos,
destruyendo mi voz interior
con actos tiránicos
de feroz represión.
Cavé en las entrañas de la tierra
abriendo un hueco
para escudriñar la vida
a través de un agujero.
Me descubrí a mi misma
explorando los límites establecidos,
transgredí las normas
e ignoré las señales
que me impedían avanzar.
Traté de hallar una respuesta
a mis preguntas,
cada duda
se convertía en enigma
y ya no me bastó con observar la vida
desde una perspectiva tan limitada y pequeña.
Me abrí paso a través del agujero
abierto en la tierra
y pase a la acción
impulsada por una energía
mas fuerte que yo.
Quedé liberada del miedo
y de la inacción, de los prejuicios
y la autolesión.
Una vez liberada
exploré el mundo en toda su extensión:
cada rincón y cada ser vivo,
ya fuera su tamaño grande o pequeño,
cualquiera que fuese su color.
Y retorné a mi esencia
para descubrir con exactitud
quién era yo.
La luz que ilumina las mañanas es la misma para todos, pero nunca será dos veces igual para nosotros. Pre-implantes de un futuro sobreactu...