No fui la piedra en el fondo del río,
ni el ave que migra buscando un nuevo hogar.
No fui esperanza ni perdón,
ni la razón que esperabas para cambiar.
No fui el martillo clavado en tus dedos,
ni el tornado que arrasó los mercados
y la estatua erigida en tu nombre
en la plaza mayor.
No fui victoria ni fracaso
que minase tus fuerzas.
No fui el pan en tu boca,
ni el arma en tus manos
encañonándome a ciegas en medio de la nada.
No fui recuerdo ni olvido,
ni amor, ni pasión que ocupara tu cama.
No fui aquella que esperabas
contando las horas, sentado
en la escalera del portal.
No fui la imagen
que tenías grabada en las pupilas,
nítida y delineada.
Por más que lo esperé,
para ti no fui nada.
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