El miedo
se ríe de mí,
me ata los pies
con grilletes de oro.
El miedo
se mofa de mis pensamientos;
ahoga mis sueños, los deforma,
los pervierte; es un ladrón
sin sentimientos.
El miedo
es un animal voraz
en busca de alimento
y si lo sacias
ruge hasta lo más hondo
de tus tripas.
A veces hay que jugar
con los miedos;
yo con mi miedo juego
como quien juega
al veo-veo.
Cuando me canso de jugar
le doy la espalda,
lo ignoro deliberadamente,
y al mirar hacia atrás
compruebo que se ha ido
llevándose esos secretos
que solo él y yo conocemos.
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