Cuando todos me hayan llorado
cerrad la puerta, el océano
de lágrimas puede desbordarse
inundando la casa.
No elegí el día perfecto
para el ocaso; los días
imperfectos tienen algo especial:
un recuerdo
siempre presente,
la querencia
por la nostalgia,
errores cometidos
una y otra vez,
la somnolencia
de los días grises.
Todo lo imprevisible
sucede en los días imperfectos,
incluso el último adiós.
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