Enfoca la lente
en el centro del mundo
buscando el nexo de unión
entre dos pequeños puntos.
Tan diminutos
e insignificantes
se nos ve a lo lejos
que parecemos manchas
salpicadas en un espejo.
Expande el objetivo,
agranda nuestros cuerpos
hasta que la ciudad
en sus últimas luces
nos vea engrandecernos.
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