Nunca fui amada,
nadie menciona mi nombre en sus recuerdos
ni siquiera un extraño
con el que engendre un hijo.
Nunca fui deseada lo suficiente,
nunca fui suficiente para nadie
ni siquiera para mí misma.
No he sido hermosa,
solo una mujer común, simple,
sin nada especial que me haga diferente.
Ni brillante,
ni demasiado inteligente,
torpe muchas veces, callada también,
defectuosa por momentos,
sin habilidades extraordinarias
ni mucho éxito en lo social.
Sólo he sido una mujer corriente
anclada al deseo de ser amada
aunque solo fuera una vez.
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