Rota, como el jarrón
empujado al suelo
por las manos de un niño.
Construcciones endebles
derrumbándose
bajo miradas inquisidoras,
reprobatorias; corazones
débiles destruidos
bajo capas de hielo.
El coraje lo perdí por azar
y a cambio gané la culpa;
los corazones débiles
por carencia o por desgana
nos hundimos bajo el lodo.
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