Le canto al niño
que juega en la playa
dibujando barquitos
en la arena mojada.
Las olas del mar
traen su cuna de oro
decorada con conchas
y caballitos de mar
para mecer al niño
en su pecho de sal.
Le canto al niño
una nana al atardecer
mientras el océano
inunda sus castillos
de arena y él travieso
recoge moluscos y piedras.
El niño se viste de algas
y corales
y baila por la playa
mezclándose con las gaviotas
que se asientan en los arenales.
Despídete mi niño del mar,
mañana nos espera
en la orilla de la playa
para volver a jugar
entre cielos azules
y atardeceres dorados.
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