La vida es un tránsito,
detenerse en medio del camino
sin saber porque.
Como en un laberinto
es difícil elegir que camino tomar,
tantas opciones a tu alcance
y nunca sabrás cual es la correcta.
Tantear, equivocarte,
caer en el asfalto y rasgarte las rodillas,
levantarte de nuevo, tropezar y volver a caer.
La vida es una carretera llena de curvas,
ten cuidado si no quieres derrapar
cayendo por la cuneta hasta el despeñadero
y de ahí saltar al vacío.
La vida es un círculo,
das vueltas, te mareas,
y vuelves al punto de partida
para volver a empezar otra vez.
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