Un puñal clavado muchas veces,
es tan blando que casi no se siente.
La sangre brota igual a borbotones
manchando la camisa blanca,
los pies y el suelo impoluto.
La hoja pincha, es fina,
recién afilada
se tiñe al contacto con la piel.
La empuñadura es vulgar,
nada especial, común quizás
y sin imperfecciones tal vez.
La mano se mantiene firme,
determinada a cumplir su deber,
no tiembla, no duda,
solo empuja
y alcanza su objetivo.
No le conmueve el dolor
ni tampoco las súplicas,
ejecutar a su presa
es el centro de su obsesión.
No hay comentarios:
Publicar un comentario