riéndose glorioso
extendía su poder
sobre los humillados
y torturados
valiéndose de su fuerza,
¿dónde estabas tú?
Cuando las miradas
se desviaban
para no enfrentar el dolor
cubriéndose con el velo
de una fingida ignorancia
¿donde estabas tú?
Ahora, en este mismo instante,
cuando las manos que detentan
la fuerza te exprimen con una perversa
sonrisa y eres consciente
de que el oprimido eres tú,
¿quién fijará su mirada sobre ti,
significándose sin caretas,
entendiendo que todos
podemos estar al otro lado
de la balanza?
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