Los árboles nos engañan,
las piedras no se hermanan
con el viento.
Chocan contra su objetivo
como meteoros
impactando en la luna
y allí permanecen como esfinges
observando el universo.
Las observo desde mi minúsculo rincón
y me pregunto que piensan de mí
esas pequeñas criaturas
y si su próximo objetivo
soy yo.
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