Mi vientre
está recubierto de piedras;
piedras que ahogan,
a veces duelen
y siempre desgarran.
Este desgarro
no acepta remiendos
cosidos en un área
de emergencia;
no busca un alivio
para el dolor
ni suplica
pidiendo una tregua;
solo resiste
imperturbable
y paciente
las embestidas traicioneras
de un cuerpo demente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario