Asfalto de hielo
bajo nuestros pies;
vivimos entumecidos
entre los escombros
de una civilización marchita
que nos ahoga
en un incesante ruido.
El ruido de la abundancia
y el de la miseria
en ambos lados de la balanza.
Lluvia tóxica
que deja en el aire
un ambiente irrespirable.
El plomo
cae como plumas
sobre las cabezas de los ciudadanos
que deambulan desnudos
con los ojos vendados
por las ciudades adormecidas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario