La vida es un producto
de consumo rápido
digerida a toda prisa
sin tiempo para saborearla.
Salimos propulsados
del útero materno
como cohetes
despegando en dirección
hacia un planeta extraño.
Primero somo niños
que juegan despreocupados,
pero la exigencia de la vida artificial
se nos va dejando clara
y al llegar a adultos
todos seguimos la secuencia
corriendo como ratones
en una rueda.
Triunfo-fracaso,
éxito- consumo,
muerte social.
Y sino lo soportamos
borramos nuestro rastro
o morimos infartados.
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